Fiesta ministerial en la Arquidiócesis de Bucaramanga
Nueve sacerdotes, cuatro diáconos transitorios y 7 diáconos permanentes además de ministros laicales fueron las ordenaciones que se han llevado a cabo en los últimos días del mes de noviembre en la Arquidiócesis de Bucaramanga, en la noche del viernes 24 de noviembre en la capilla del Seminario Mayor y la mañana siguiente en la Catedral de la Sagrada Familia. Fortalecidos, en su mayoría, por la doble sacramentalidad del Matrimonio y del Orden, como lo dice Aparecida, Germán Luís Afanador D., Félix María Camacho M., Henry Ariel Castillo O., Hervin Eduardo Herrera E., Orlando Oliveros J., Martín Raúl Ortega G. y Luís Fernando Romero M., han sido ordenados Diáconos Permanentes para la Iglesia Particular de Bucaramanga en viernes 24 de noviembre.
Así mismo, Monseñor Víctor Manuel López Forero, por medio de la imposición de manos y la oración consecratoria le confirió la orden de presbítero a 9 diáconos transitorios Héctor Fabián Carrillo Quintero, Nelson Enrique Gómez, Carlos Fernando Landazábal Jaimes, Juan Pablo Ortiz Ramos, Gustavo Hernán Patiño González, Miguel Ángel Rey Valdivieso, Luís Gabriel Sierra Quiñones, Oscar Javier Solano Toloza y Juan Carlos Hernández Jerez, que cumplidos sus estudios en el Seminario Mayor y manifestando su voluntad, se han consagrado a este nuevo género de vida con el Rito de la Sagrada Ordenación.
Serán “Sacerdotes par siempre, tomados de entre los hombres, puestos a favor de los hombres en lo que se refiere a Dios…”, mencionó Mons. Víctor Manuel durante su homilía enfatizando la importancia de ser “consagrados y elegidos para anunciar el Evangelio de Dios; ungidos para servir y edificar el Pueblo de Dios; enviados para ser los “hombres de la comunidad”.
“Llamados en Jesucristo, consagrados por El con la unción de su Espíritu, enviados para realizar una misión en la Iglesia : Evangelizar”, fue el llamado con el cual exhortó a los 9 presbíteros y los cuatro diáconos transitorios: Alexander Mora Vega, Jorge Enrique Guerrero Camacho, Juan Carlos García Portilla y Ricardo Collante durante la homilía. En el contexto de fraternidad presbiteral y de comunión eclesial, el presbiterio impuso sus manos y abrazaron uno a uno a los nuevos ministros del sacerdocio y diáconos, como signo de los lazos de hermandad que los unen.
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